En abril de 1655, el Lord Protector inglés Oliver Cromwell puso en marcha el ambicioso «Diseño Occidental» para arrebatar las riquezas del Caribe al Imperio español. Una imponente armada comandada por el almirante William Penn y el general Robert Venables desembarcó a casi 7.000 soldados británicos de élite en la costa de La Española (actual República Dominicana). Sin embargo, cometieron un error garrafal de navegación: desembarcaron a más de 40 kilómetros de la ciudad fortificada de Santo Domingo, obligando a las tropas a marchar deshidratadas, desmoralizadas y bajo un calor asfixiante a través de un denso e intransitable bosque tropical.
Agotados por la disentería y acosados por un puñado de vaqueros y lanceros locales que ejecutaban emboscadas relámpago, los invasores cayeron en la paranoia absoluta. El clímax del ridículo militar ocurrió durante una noche de acampada: millones de cangrejos terrestres gigantes salieron de sus madrigueras y comenzaron a desplazarse entre la hojarasca seca. El crujido metálico de sus caparazones y pinzas chocando contra las piedras fue confundido por los centinelas ingleses con el sonido de infantes españoles cargando mosquetes y caballería al galope. Presos de una histeria ciega, los soldados abrieron fuego al azar matándose entre sí en un caótico episodio de fuego amigo mientras huían despavoridos hacia la costa.
La expedición colapsó vergonzosamente, perdiendo más de un millar de hombres entre la sed, las emboscadas y el delirio colectivo frente a una guarnición española minúscula. Para no volver con las manos vacías y evitar ser decapitados por un colérico Cromwell, Penn y Venables decidieron atacar la pequeña y desprotegida isla de Jamaica como premio de consolación. Pese a conseguirla, ambos comandantes fueron encarcelados en la Torre de Londres al pisar suelo inglés, humillados por haber comandado uno de los fiascos bélicos más bizarros de la historia británica.
"La gratitud hacia los crustáceos fue tan grande que la ciudad de Santo Domingo instituyó una fiesta conmemorativa y fundió un cangrejo de oro macizo para su catedral."