En plena Guerra Fría, las idílicas islas Seychelles eran una pieza estratégica codiciada en el Índico. En noviembre de 1981, con el respaldo encubierto de la inteligencia sudafricana, el célebre coronel mercenario Mike Hoare ideó un plan delirante para derrocar al presidente socialista France-Albert René: disfrazó a 43 comandos de élite como miembros de 'La Antigua Orden de los Sopladores de Espuma', una supuesta hermandad británica de bebedores de cerveza que viajaba al archipiélago en un viaje caritativo para repartir juguetes a niños huérfanos. Bajo los peluches y el doble fondo de su equipaje, cada mercenario ocultaba un fusil de asalto AK-47 desmontado.
El 25 de noviembre, el contingente aterrizó sin contratiempos en el Aeropuerto Internacional de Mahé en un vuelo civil procedente de Suazilandia. Sin embargo, la operación saltó por los aires por culpa de un descuido etílico: uno de los mercenarios, ebrio tras haber bebido durante el trayecto, se impacientó en la fila de desembarque e insultó a un inspector local. Irritado por los modales del 'turista', el aduanero ordenó una inspección exhaustiva de su maleta; al apartar las camisetas del club cervecero, el oficial tocó el cañón metálico del fusil y dio la alarma general a los gritos, desatando un tiroteo caótico que pulverizó meses de conspiración en segundos.
Rodeados rápidamente por las Fuerzas de Defensa de Seychelles y tropas tanzanas, los mercenarios se atrincheraron en la terminal mientras los turistas se escondían bajo los mostradores del 'duty free'. Cuando la situación era insostenible, un Boeing 707 de Air India aterrizó en la pista sin saber lo que ocurría; los mercenarios secuestraron el avión comercial a punta de pistola y obligaron al piloto a volar a Sudáfrica, abandonando a varios camaradas en tierra junto con todas sus armas y documentos clasificados. El fiasco fue tan mayúsculo y ridículo que obligó a Pretoria a juzgar a sus propios aliados para aplacar las sanciones de la ONU.
"Para sostener el engaño, los mercenarios habían confeccionado camisetas oficiales del club cervecero con la frase 'No lo tomes a pecho, tómatelo con cerveza', las cuales terminaron expuestas como prueba judicial en la sede de la ONU en Nueva York."