A finales de 1977, en plena Guerra Fría y bajo una férrea dictadura militar, la tranquila isla de Colares en la Amazonía brasileña colapsó ante el terror absoluto. Decenas de pescadores y campesinos aseguraban ser acechados cada noche por un fenómeno al que bautizaron como el Chupa-Chupa: extraños haces de luz silenciosos que descendían del cielo, inmovilizaban a las víctimas y les dejaban pequeñas marcas punzantes junto a quemaduras de primer grado y una súbita debilidad motriz. El pánico colectivo escaló tanto que familias enteras abandonaron sus casas, encendieron fogatas gigantescas en las calles y dispararon escopetas a ciegas hacia la oscuridad de la selva.
Convencido de que podía tratarse de armamento experimental soviético o de espías extranjeros infiltrados en la cuenca del Amazonas, el Primer Comando Aéreo Regional de la Fuerza Aérea Brasileña desplegó de emergencia la Operação Prato. Al mando del capitán Uyrangê Hollanda, un destacamento militar armado con cámaras de precisión, teodolitos y sensores infrarrojos se instaló en la selva para descubrir el origen del ataque. Lejos de calmar la situación, los propios oficiales comenzaron a redactar partes confidenciales donde describían cilindros luminosos zumbando a ras del agua y maniobrando a velocidades imposibles sin emitir sonido alguno.
La doctora del puesto médico local, Wellaide Cecim Carvalho, atendió a decenas de pacientes con síntomas idénticos de necrosis epidérmica, anemia severa y punzadas milimétricas, alimentando un frenesí que la prensa de Belém cubría con titulares apocalípticos. Tras cuatro meses de tensión febril y más de dos mil páginas de informes y fotografías clasificadas, el Alto Mando militar ordenó cancelar abruptamente la misión sin ofrecer explicaciones públicas a la aterrada población, atribuyendo todo oficialmente a una combinación de histeria colectiva y quemaduras causadas por baterías artesanales.
"Veinte años después de la misión secreta, el capitán Hollanda rompió el silencio en una entrevista televisiva detallando los avistamientos y, exactamente dos meses después, apareció ahorcado con su propio cinturón."