En plena crisis energética de 1976, la obsesión por la soberanía petrolera cegó a la cúpula del poder en París. Un modesto afinador de pianos italiano llamado Aldo Bonassoli y el aristócrata belga Alain de Villegas se presentaron ante la petrolera estatal Elf Aquitaine con un invento milagroso: un sistema de sensores aerotransportados capaz de 'olfatear' reservas de petróleo y submarinos soviéticos a miles de metros bajo tierra o bajo el mar. Fascinado por la idea de superar a las superpotencias, el presidente Valéry Giscard d'Estaing avaló un contrato clasificado como secreto de Estado sin someter el artefacto a ningún peritaje científico independiente.
Durante casi tres años, el gobierno francés financió el proyecto a ciegas, transfiriendo cerca de mil millones de francos públicos a cuentas bancarias en Suiza para equipar aviones ejecutivos con la supuesta tecnología cuántica. Las demostraciones eran un teatro descarado: Bonassoli operaba consolas llenas de luces parpadeantes que emitían pitidos ceremoniales, mientras cómplices ocultaban bidones de crudo detrás de muros para activar las lecturas de prueba. Siempre que las prospecciones reales en tierra fracasaban estrepitosamente, los embaucadores justificaban el error alegando que las capas de magma subterráneo o las anomalías lunares distorsionaban las ondas de sus radares.
La farsa colapsó a finales de 1979 cuando el físico Jules Horowitz, jefe de la Comisión de Energía Atómica, logró colarse en un hangar y forzar la carcasa del artefacto milagroso. Para humillación del Elíseo, el detector no era más que un amasijo de cables sueltos y piezas de fotocopiadoras viejas operadas con un botón manual que el propio estafador presionaba con disimulo. El escándalo estalló públicamente en 1983, convirtiéndose en el ridículo financiero más bochornoso de la Guerra Fría europea, mientras la mayor parte del dinero jamás pudo ser recuperada de las redes bancarias suizas.
"Para convencer a los ministros franceses de su tecnología, los estafadores llegaron a prometer que su avión podía detectar a distancia los tanques de combustible de los cazas soviéticos MiG en pleno vuelo."