En mayo de 1817, la joven Mary Ashford apareció ahogada y con signos de violencia en un pozo de Warwickshire. Las sospechas cayeron de inmediato sobre el albañil Abraham Thornton, quien había sido visto con ella horas antes. Aunque Thornton fue absuelto por un jurado debido a contradicciones horarias, el hermano de la víctima, William Ashford, no se rindió y recurrió a una arcaica figura legal llamada 'apelación de sangre' para forzar un segundo juicio sin jurado ante el mismísimo Tribunal del King’s Bench de Londres.
El 17 de noviembre de 1817, en plena era de la Revolución Industrial y la ciencia moderna, Thornton se puso de pie ante los atónitos jueces, se quitó un guante de cuero de cabra y lo arrojó al suelo del tribunal: 'No soy culpable, y defenderé mi inocencia con mi propio cuerpo'. Sus abogados habían descubierto un vacío legislativo colosal: la ley normanda del 'juicio por combate' jamás había sido derogada. Si el acusador rechazaba batirse a muerte con garrotes en un cuadrilátero público, el acusado debía ser liberado de inmediato.
El lord presidente del tribunal, Edward Law, pasó meses investigando manuscritos medievales hasta que tuvo que rendirse ante la ley: el juicio por combate seguía siendo un derecho legal incuestionable en el Imperio británico. Dado que el joven William Ashford era un debilucho campesino incapaz de enfrentarse físicamente al robusto albañil, retiró los cargos y Thornton caminó libre. El escándalo social fue tan mayúsculo que el Parlamento británico aprobó de urgencia una ley en 1819 que abolió para siempre los duelos judiciales en el derecho anglosajón.
"A pesar de quedar legalmente libre, el repudio de la población inglesa fue tan brutal que Thornton tuvo que cambiar de identidad y huir en barco a Estados Unidos, donde murió en el anonimato."