En el sofocante verano de 1585, la primera expedición militar inglesa financiada por Walter Raleigh navegaba por la costa de Carolina del Norte con la misión de plantar la bandera de la reina Isabel I. Al mando de la flota estaba Sir Richard Grenville, un temido corsario y aristócrata de temperamento volcánico. Los exploradores desembarcaron en la aldea indígena de Aquascogoc, donde fueron recibidos con ceremonias pacíficas y alimentos frescos por los nativos de la etnia secotan, quienes jamás habían visto hombres con armaduras de acero.
La diplomacia se transformó en paranoia bélica cuando los ingleses regresaron a sus botes y Grenville advirtió un detalle humillante: faltaba una pequeña taza de plata de su juego de mesa personal. Convencido de que un indígena la había hurtado, el corsario no toleró el ultraje a su estatus nobiliario. En lugar de negociar o investigar, envió un destacamento armado con órdenes de arrasar todo a sangre y fuego si la vajilla no aparecía de inmediato; al llegar y encontrar el poblado vacío porque los aterrados aldeanos habían huido a la selva, los soldados redujeron la aldea a cenizas y quemaron hasta la última espiga de maíz.
El bizarro castigo por una simple copa encendió un odio inextinguible en toda la región y dinamitó la red de suministros indígenas de la que dependían los recién llegados. Los colonos ingleses quedaron completamente aislados tras las empalizadas de la isla de Roanoke, cercados por el hambre y las emboscadas. Aquella chispa de orgullo desquiciado condenó irremediablemente el primer asentamiento inglés en América, que terminó colapsando en el misterio absoluto cuando la siguiente expedición encontró el campamento desierto y la célebre palabra tallada en un poste: Croatoan.
Sir Richard Grenville era tan famoso por sus arranques histriónicos de ira que sus propios marineros juraban haberlo visto masticar copas de vidrio y tragarse los cristales ensangrentados para intimidar a los prisioneros.
"La expedición de rescate enviada años después no halló un solo rastro humano, pero la taza de plata jamás volvió a aparecer en ningún registro."