En la noche del 21 de septiembre de 1788, durante la guerra austro-turca, un destacamento de exploradores de húsares cruzó el río Timiş cerca de la ciudad de Karansebes (actual Rumanía) en busca de posiciones otomanas. En lugar de enemigos, encontraron a un grupo de gitanos locales vendiendo barriles de aguardiente. Los soldados compraron el licor y comenzaron a beber alegremente bajo la fría noche de Europa del Este.
Poco después, un grupo de infantería austríaca llegó al campamento buscando un lugar para descansar. Al ver que los húsares se negaban a compartir el alcohol, se desató una fuerte discusión verbal que rápidamente escaló. En medio de los gritos y empujones, alguien disparó un tiro al aire. En la oscuridad total y con una tropa compuesta por múltiples nacionalidades que apenas hablaban alemán, alguien gritó la palabra '¡Turcos!', provocando un pánico colectivo inmediato.
Sin pensarlo dos veces, los soldados empezaron a disparar contra las sombras, creyendo que el enemigo otomano los había rodeado por sorpresa. La confusión fue tan absoluta que la propia artillería austríaca comenzó a bombardear sus propias posiciones. Cuando el emperador José II llegó al amanecer con refuerzos, encontró el campo sembrado con más de 10.000 bajas propias, todo sin haber visto a un solo soldado del Imperio otomano.
"El ejército otomano llegó al lugar dos días después y capturó la ciudad sin disparar un solo tiro, encontrando el terreno alfombrado de soldados austríacos heridos por fuego amigo."