En el año 25 a.C., el emperador Augusto decidió apoderarse de las fabulosas rutas del incienso y las riquezas de la inexplorada Arabia Felix (en la actual península arábiga). Para semejante hazaña encomendó al prefecto de Egipto, Elio Galo, quien reclutó un formidable contingente de 10.000 legionarios romanos y mercenarios aliados para internarse en un territorio desconocido. Confiando ciegamente en la diplomacia, Galo contrató como guía supremo a Silao, ministro principal de los nabateos, ignorando por completo que acababa de entregar el destino de sus legiones al hombre que planeaba destruirlas sin derramar una gota de sangre.
La traición comenzó de inmediato: Silao convenció al general romano de construir 130 pesadas naves de guerra para navegar un traicionero Mar Rojo repleto de arrecifes, destruyendo gran parte de la flota antes de desembarcar. Ya en tierra firme, el guía nabateo condujo a las legiones en círculos deliberados durante seis agónicos meses a través del desierto más hostil del planeta. Evitando deliberadamente los oasis conocidos, obligó a los soldados romanos a marchar bajo temperaturas inhumanas mientras cargaban sus armaduras de hierro; las tropas comenzaron a enloquecer de sed, bebiendo fango y contrayendo una extraña peste que les paralizaba la boca y las piernas.
Cuando la diezmada expedición llegó exhausta ante las murallas de la ciudad de Marib, el ejército romano era un desfile de espectros hambrientos incapaz de sostener un asedio de más de seis días. Galo comprendió al fin el maquiavélico sabotaje y ordenó la retirada de emergencia: el regreso duró apenas sesenta días por una ruta directa que Silao les había ocultado sistemáticamente para que murieran en las arenas. La conquista fracasó para siempre, y años después el traidor Silao fue trasladado a Roma, donde terminó siendo arrojado al vacío desde la Roca Tarpeya por orden de Augusto.
"De los miles de soldados romanos que perecieron en aquella infernal expedición, solo siete murieron en combate armado; todos los demás fueron exterminados por la sed, la insolación y las mentiras de su guía."