A mediados del siglo XIX, Perú nadaba en una riqueza demencial gracias al monopolio global del guano de las aves marinas. Con las arcas desbordadas de oro británico, el presidente José Rufino Echenique promulgó en 1851 una ley para saldar la vieja deuda interna de la independencia: el Estado indemnizaría a cualquier ciudadano que hubiera financiado a los ejércitos libertadores treinta años antes. Lo que parecía un acto de justicia republicana abrió las puertas a la mayor y más descarada fábrica de falsificaciones de América Latina, donde la aristocracia limeña descubrió cómo volverse millonaria de la noche a la mañana sin mover un dedo.
El mecanismo del timo rozó el absurdo burocrático. Cientos de solicitantes acudieron a los ministerios portando recibos amarilleados con humo y té, donde supuestamente próceres como Simón Bolívar o José de San Martín les agradecían donaciones de caballos, uniformes y lingotes de plata en la década de 1820. Se aprobaron expedientes a nombre de hacendados que en las fechas de las firmas ni siquiera habían nacido, y se pagaron facturas que multiplicaban por diez mil los suministros reales de la tropa. El descaro fue tan burdo que una comisión corrupta validaba pagarés con caligrafías idénticas supuestamente redactadas en campos de batalla opuestos con apenas horas de diferencia.
El escándalo estalló cuando el comerciante Domingo Elías publicó denuncias abiertas revelando que la deuda reconocida superaba con creces el costo total de la guerra independentista. La indignación popular por este saqueo descarado encendió la Revolución Liberal de 1854 liderada por Ramón Castilla, la cual derrocó al gobierno de Echenique en una sangrienta guerra civil; sin embargo, casi ninguno de los falsificadores devolvió el dinero, consolidando fortunas familiares que dominaron la economía peruana durante el siguiente medio siglo.
"La auditoría posterior reveló que más de un tercio de todos los reclamos pagados por el Estado habían sido fabricados con firmas burdamente calcadas de héroes patrios ya fallecidos."