En el año 1900, en pleno desierto de Gobi en Asia Oriental, un monje taoísta llamado Wang Yuanlu se dedicaba a limpiar las antiguas cuevas budistas de Mogao, talladas en la roca durante la Edad Media. Mientras eliminaba la arena acumulada durante siglos en la Cueva 16, notó que el sonido al golpear una pared lateral era hueco y extraño.
Intrigado, Wang derribó parte del muro y descubrió algo imposible: una pequeña cámara secreta, la Cueva 17, sellada herméticamente alrededor del año 1035 para proteger los archivos sagrados de una invasión inminente. El espacio estaba literalmente repleto de más de 50,000 manuscritos antiguos, pinturas sobre seda y textiles perfectamente conservados en el clima seco del desierto.
Este descubrimiento arqueológico accidental sacó a la luz textos perdidos en múltiples idiomas —chino, sánscrito, tibetano y sogdiano— que incluían el libro impreso más antiguo del mundo con fecha exacta: el Sutra del Diamante de 868 d.C. Aunque gran parte del tesoro fue comprado por pocos exploradores extranjeros como Aurel Stein, la 'Biblioteca de la Cueva' revolucionó para siempre el estudio de la historia medieval asiática.
"El Sutra del Diamante encontrado en la cueva es una obra maestra de la imprenta asiática, creada siglos antes de que Gutenberg inventara su imprenta en Europa."