Hacia el año 340 d.C., durante la convulsa Dinastía Jin, las plagas de disentería fulminante y fiebres gastrointestinales estaban exterminando aldeas enteras en el sur de China. Las víctimas colapsaban deshidratadas en cuestión de horas en medio de cólicos atroces, y la farmacopea tradicional a base de raíces no lograba frenar la sangría. En medio de la desesperación generalizada, el alquimista y médico taoísta Ge Hong decidió probar un tratamiento clandestino y visceral: creía que un organismo al borde del abismo requería un choque biológico violento para expulsar las toxinas, sin importar cuán repugnante fuera el procedimiento.
Desafiando los tabúes de su tiempo, Ge Hong ordenó recolectar las heces frescas de personas jóvenes y saludables, las mezcló con agua de pozo, filtró los restos sólidos con paños limpios y obligó a enfermos desahuciados a ingerir el líquido fétido. Aunque el procedimiento desató vómitos convulsivos y acusaciones de aberración médica por parte de los familiares, el resultado dejó perpleja a la región: los agonizantes que retuvieron el brebaje cortaron sus diarreas en menos de veinticuatro horas. La pócima, apodada más tarde como la «sopa de dragón amarillo», devolvía milagrosamente el apetito y la fuerza a cuerpos que ya habían recibido los ritos funerarios.
Sin noción alguna sobre microorganismos ni microbiología celular, Ge Hong acababa de registrar en su compendio Zhouhou Beiji Fang el primer trasplante de microbiota fecal documentado en la historia humana. Lo que durante centurias fue catalogado como una ocurrencia grotesca e irracional fue validado por la medicina moderna a comienzos del siglo XXI: el preparado no actuaba por magia taoísta, sino repoblando los intestinos devastados con bacterias vivas capaces de aniquilar patógenos letales como el Clostridioides difficile, adelantándose a la biotecnología occidental por más de mil seiscientos años.
"Siglos más tarde, la dinastía Ming industrializó el método sellando vasijas de heces subterráneas durante años para destilarlas y venderlas en boticas imperiales de lujo."