Europa del Este y las capitales financieras del continente vivieron en el siglo XIX una de las estafas más surreales de la historia moderna, ideada por el militar escocés Gregor MacGregor. Tras regresar supuestamente de Centroamérica, MacGregor se autoproclamó 'Cacique de Poyais', un supuesto territorio soberano de 37.000 kilómetros cuadrados en la costa de Honduras que describía como un paraíso tropical idílico, repleto de ríos de aguas doradas, minas de oro y tierras hiperfértiles listas para ser explotadas por colonos europeos.
El estafador montó una campaña de marketing brillante y agresiva en Edimburgo y Londres que rápidamente se extendió por círculos financieros de Europa central y del este. Imprimió billetes falsos, escribió guías de viaje ficticias e incluso abrió embajadas donde vendía títulos de propiedad agraria y bonos gubernamentales a precios desorbitados. Los bancos, la alta sociedad y familias enteras entregaron los ahorros de su vida creyendo que compraban parcelas en una colonia británica próspera y avanzada que, en la cruda realidad, no era más que una ciénaga inhabitable y mortal.
El engaño se derrumbó trágicamente en 1823, cuando los primeros barcos cargados de colonos ilusionados llegaron a la costa atlántica y descubrieron que Poyais no existía; en su lugar solo había selva virgen, malaria y aislamiento. Cientos de personas murieron de fiebre amarilla antes de que expediciones de rescate pudieran repatriar a los escasos supervivientes, mientras MacGregor logró escapar impune a Francia, donde intentó repetir exactamente la misma estafa años más tarde.
"A pesar de haber causado la muerte indirecta de decenas de personas con su fraude masivo, Gregor MacGregor nunca cumplió condena de prisión y murió plácidamente en Caracas en 1845 con honores militares."