En noviembre de 1625, una imponente armada inglesa de casi cien navíos y diez mil soldados fondeó frente a la bahía de Cádiz con una misión clave: asaltar la plaza y capturar la Flota de Indias de Felipe IV. Al mando estaba Sir Edward Cecil, un noble sin experiencia militar marina elegido por puro favoritismo en la corte de Carlos I. Tras tomar a duras penas el fuerte del Puntal, Cecil ordenó internarse hacia el puente de Suazo para aislar la península gaditana, pero cometió una torpeza imperdonable: olvidó desembarcar agua y raciones para sus tropas, forzando a miles de hombres a marchar durante horas bajo el sol con sus pesadas armaduras y la garganta seca.
Al llegar a las fincas y almacenes rurales de la zona, los soldados británicos hallaron una trampa involuntaria: cientos de barriles de vino moscatel y jerez destinados a las colonias americanas. Desesperado por el amotinamiento inminente de sus hombres sedientos, Cecil tomó una decisión suicida y autorizó a las tropas beber vino en lugar de agua. La disciplina militar se evaporó en minutos. Los soldados reventaron toneles a culatazos y bebieron hasta perder el juicio; batallones enteros cayeron en una bacanal desenfrenada, cantando, disparando al aire y desplomándose inconscientes en el barro andaluz entre charcos de licor.
Cuando la caballería española y los milicianos locales acudieron al lugar, no encontraron un ejército invasor, sino a miles de hombres roncando en un coma etílico colectivo. Los defensores simplemente degollaron o capturaron a centenares de ingleses sin que estos pudieran desenfundar una espada, mientras Cecil ordenaba una retirada humillante y abandonaba a un millar de rezagados demasiado ebrios para caminar de regreso a las naves. La flota inglesa zarpó de vuelta en desgracia, habiendo perdido más hombres por el mosto que por el combate, en la borrachera militar más costosa de la historia europea.
"El desastre fue tan absoluto que, al no haber llevado provisiones de regreso, cientos de marineros ingleses murieron de inanición anclados en su propio puerto natal antes de recibir autorización para desembarcar."