En mayo de 1910, el inminente paso del cometa Halley desató un pánico sin precedentes en el Japón de finales de la era Meiji. Cuando los astrónomos internacionales anunciaron que la Tierra cruzaría directamente la cola del cometa —la cual contenía cianógeno, un gas altamente tóxico—, la noticia mutó en un frenesí apocalíptico. Aunque la comunidad científica intentó aclarar que la densidad del gas en el vacío espacial era inofensiva, los periódicos de Tokio publicaron titulares alarmistas que desataron una histeria colectiva nacional, convenciendo a millones de personas de que la atmósfera terrestre perdería todo su oxígeno durante cinco minutos fatales.
El delirio colectivo llevó a la población a tomar medidas desesperadas. Las tiendas de Tokio y Kioto agotaron por completo las cámaras de aire de los neumáticos de bicicleta, compradas por familias adineradas para almacenar «oxígeno puro no contaminado» que planeaban inhalar durante el tránsito del cometa. Mientras tanto, en las zonas rurales de prefecturas como Yamanashi y Nagano, los campesinos recurrieron a métodos más extremos: familias enteras pasaron la noche metidas en tinajas de agua y barriles de sake sellados, respirando a través de tallos huecos de bambú bajo la creencia de que el agua filtraría el veneno espacial.
Los templos budistas y santuarios sintoístas se abarrotaron de feligreses que entregaban sus ahorros a cambio de oraciones de salvación, mientras otros vendían sus tierras convencidos de que el amanecer traería el fin del mundo. Cuando la noche del 18 al 19 de mayo concluyó y el cielo matutino apareció intacto y respirable, la histeria se evaporó al instante en una mezcla de vergüenza nacional y alivio masivo, obligando a las autoridades Meiji a reformar la divulgación de noticias científicas en la prensa imperial.
El miedo fue tan lucrativo que comerciantes inescrupulosos en Osaka llegaron a vender miles de supuestas 'píldoras anti-cometa' hechas de carbón vegetal prensado y azúcar para 'neutralizar' el cianógeno celeste.
"El miedo fue tan lucrativo que comerciantes en Osaka hicieron fortunas vendiendo supuestas píldoras anti-cometa hechas de carbón y azúcar para neutralizar el cianógeno."