En 1892, durante unas maniobras militares en Alemania, el joven recluta Hans Berger cayó bajo las ruedas de un cañón pesado y rozó la muerte. Esa misma noche, recibió un telegrama de su padre: a cientos de kilómetros, su hermana menor había entrado en pánico súbito asegurando que Hans acababa de sufrir un accidente fatal. Aquella extraña coincidencia obsesionó a Berger de por vida. Convencido de que el cerebro transmitía ondas de energía psíquica a través del espacio, abandonó sus estudios de matemáticas para formarse como psiquiatra en la Universidad de Jena con un único propósito: cazar la base física de la telepatía.
Durante más de dos décadas, Berger transformó su laboratorio en un escenario casi quirúrgico. Aprovechando que la Primera Guerra Mundial y los accidentes laborales dejaban pacientes con orificios óseos y cráneos trepanados, el médico comenzó a colocar sondas térmicas, agujas de platino y láminas de plata directamente sobre las meninges expuestas. Su objetivo era registrar fluctuaciones de calor o descargas magnéticas invisibles mientras ordenaba a los sujetos resolver problemas matemáticos complejos o intentar comunicarse telepáticamente con él.
El giro definitivo ocurrió el 6 de julio de 1924, cuando conectó a su propio hijo de quince años, Klaus, a un hipersensible galvanómetro de cuerda. El aparato no detectó lectura mental alguna, pero comenzó a trazar sobre papel continuas y rítmicas oscilaciones de diez ciclos por segundo: Berger había descubierto, por mero accidente, la actividad eléctrica intrínseca del cerebro humano. Aterrorizado de que sus colegas destruyeran su reputación médica por su trasfondo ocultista, ocultó el hallazgo durante cinco años antes de publicarlo. Su delirante búsqueda de la telepatía acababa de regalarle al mundo el electroencefalograma (EEG).
"Aislado por el régimen nazi y convencido de que su trabajo era un fracaso ignorado, Hans Berger se suicidó en 1941, apenas unos años antes de que su 'invento telepático' se convirtiera en un pilar indispensable de la medicina mundial."