Durante las décadas más tensas de la Guerra Fría, mientras Corea del Sur se reconstruía bajo regímenes militares estrictos y una modernización acelerada, la sociedad operaba bajo un sistema cronológico heredado de la China imperial que desafiaba la lógica occidental. Según la ley consuetudinaria tradicional coreana, todo bebé nacía con un año de vida cumplido, ya que se contabilizaba el tiempo transcurrido dentro del útero materno como su primer año de existencia terrenal.
Lo verdaderamente kafkiano ocurría cada 1 de enero: no importaba si habías nacido en Nochebuena o en septiembre, el día de Año Nuevo todo el país sumaba automáticamente otro año más a su edad oficial. En la práctica, un niño nacido el 31 de diciembre a las 11:55 de la noche tenía dos años de edad legal ante el Estado y la sociedad apenas cinco minutos después, al marcar el reloj las campanadas del nuevo año.
Este desfase temporal provocó durante décadas insólitos enredos burocráticos, disputas legales en tribunales y confusiones en el servicio militar obligatorio, ya que la edad jurídica de un ciudadano dependía tanto del calendario gregoriano como de esta tradición milenaria asiática. No fue sino hasta junio de 2023, tras décadas de presión social y económica, que el gobierno surcoreano abolió formalmente este sistema para unificar la contravención de la edad con los estándares internacionales.
"Hasta la abolición de la ley, un bebé nacido el 31 de diciembre cumplía dos años de edad legal en su primer día de vida."