En el invierno de 1450, en pleno ocaso de la Edad Media, el valle tropical de Tenochtitlan sufrió una anomalía meteorológica jamás registrada por los mexicas: una tormenta polar sepultó la capital mexica bajo capas de nieve que alcanzaban las rodillas. Las temperaturas se desplomaron tanto que las aves acuáticas amanecían congeladas dentro del lago de Texcoco y las heladas atípicas destruyeron las cosechas enteras. Lo que parecía un invierno bizarro se transformó en una pesadilla de cinco años ininterrumpidos de heladas fuera de temporada, sequías brutales y una plaga de roedores salvajes que invadió la cuenca devorando los últimos granos de reserva del emperador Moctezuma I.
Para el año azteca de Ce Tochtli (1454), la histeria colectiva quebró por completo el orden social. Familias enteras vagaban como esqueletos andantes comiendo raíces amargas y aves carroñeras, mientras cuadrillas de coyotes hambrientos entraban a la ciudad a plena luz del día para devorar a los moribundos. Al ver sus graneros vacíos, Moctezuma I tomó una decisión desesperada: autorizó formalmente a sus ciudadanos a vender a sus propios hijos como esclavos a los totonacas del Golfo de México, donde la costa no se había congelado. Miles de padres aztecas marcharon en fila hacia el este para entregar a sus niños a cambio de apenas una canasta de maíz seco, prefiriendo verlos cautivos antes que verlos morir de inanición.
El cataclismo no solo diezmó a la población, sino que alteró para siempre la cosmovisión mexica. Convencidos por el sacerdote real Tlacaelel de que el cosmos agonizaba por falta de sustento sagrado, el imperio instauró oficialmente las 'Guerras Floridas' para capturar víctimas humanas a escala masiva y alimentar al sol congelado. Cuando el clima finalmente se normalizó en 1455, Tenochtitlan había dejado de ser una simple confederación lacustre para transformarse en una maquinaria teocrática implacable, cuya obsesión fanática con los sacrificios pavimentó, apenas seis décadas después, el rencor de los pueblos vecinos que se aliaron con Hernán Cortés para destruirla.
"Estudios glaciares modernos revelaron que el congelamiento de Tenochtitlan fue causado por la colosal erupción del volcán Kuwae en el Pacífico Sur, que bloqueó la luz solar en todo el planeta durante casi dos años."