En el invierno de 1797, una densa y amenazante penumbra eclipsó el sol sobre las llanuras orientales de Sudáfrica. No era una tormenta, sino un enjambre hipertrófico de langostas migratorias que cubrió más de cinco mil kilómetros cuadrados. El suelo desapareció por completo bajo una marea viva que devoraba cada brizna de hierba, grano y corteza de árbol en cuestión de minutos. Los colonos y el pueblo xhosa observaban desesperados la ruina absoluta de sus tierras, hasta que un violento viento del noroeste empujó súbitamente a toda la masa alada hacia las heladas aguas del océano Atlántico, ahogándola en un aparente golpe de suerte divina.
El alivio duró apenas cuarenta y ocho horas. Las corrientes marinas y el oleaje enfurecido no dispersaron los cuerpos mar adentro, sino que comenzaron a regurgitarlos sin tregua hacia la orilla. Lo que emergió en las playas fue una pesadilla biológica: las olas levantaron una barricada ininterrumpida de langostas podridas de más de un metro de altura a lo largo de ochenta kilómetros de costa. El calor del continente aceleró la fermentación de billones de insectos macerados en agua salada, desatando una nube tóxica de putrefacción que transformó el litoral en una trampa asfixiante.
El diplomático y geógrafo británico John Barrow documentó con asombro que el hedor cadavérico fue arrastrado por las brisas marinas hasta doscientos cuarenta kilómetros tierra adentro, obligando a evacuar asentamientos enteros por temor a que el aire envenenado desatara una peste mortal. Caravanas de carretas huyeron despavoridas ante el olor nauseabundo que cubría las montañas, convirtiendo lo que debía ser una bendición natural en uno de los episodios de histeria ambiental más grotescos de la historia africana colonial.
Barrow calculó que el volumen de insectos acumulados en aquella hedionda muralla costera equivalía a la masa biológica de casi medio millón de elefantes juntos.
"El volumen de insectos varados en aquella costa apestosa superaba en masa biológica a una manada de casi medio millón de elefantes africanos."